Escuchar – La Base del Consejo
Una de las facultades más importantes que debe poseer el consejero es la de escuchar. Debe tener la capacidad de paralizar las distracciones sensoriales, y esforzarse en captar los mensajes visibles y ocultos que el emisor envía. El uso de este pequeño pero difícil ejercicio, sin lugar a duda, proporciona el 80% de cualquier tipo de beneficios que se le pueda brindar a la persona necesitada.
Cuando el individuo afectado habla, manifiesta por lo regular aquellas cosas que le provocan mayor nivel de ansiedad en medio de su situación, (en algunos casos) omite aquellas secciones en donde tenga responsabilidad y se cierra inconscientemente a proponer una manera viable de solucionar su estado.
Cuando el consejero escucha, va procesando internamente la situación del afectado, identifica sobre la marcha los puntos claves en donde se producen ansiedad, busca mentalmente las partes omitidas y no se deja abrumar por la emotividad, dificultad o presión de la situación que trae el que pide consejo.
Luego de escuchar la problemática y antes de sucumbir ante la tentación de proponer soluciones “sabias”, pero necias, siempre es útil escuchar del solicitante cuales han sido los intentos de solución fallidos y exitosos utilizados en ocasiones anteriores con problemas similares, o con él mismo.
Esta nueva etapa de “escuchar” proporciona al consejero dos ventajas básicas a la hora de hacer aportes: La primera es la de no hacer repeticiones de soluciones ya intentadas. Y la segunda ventaja, es la de identificar el patrón de respuesta que tiene esa persona ante situaciones que representan un alto grado de ansiedad y estres.
La segunda ventaja está basada en la teoría de que existen patrones de respuestas ante situaciones de ansiedad en cada individuo.
Otra de las técnicas de recepción de información de las que puede valerse el consejero antes de proponer soluciones, se llama la “pregunta mágica o pregunta milagrosa”. Esta consiste en preguntar ¿Cómo sería tu vida de la manera ideal? ¿Cuál sería una solución milagrosa para tu situación? Y escuchar analíticamente la respuesta. Esta pregunta, confronta directamente a la persona y la pone a pensar, en que existe un mejor estado. “Definitivamente, hay vida después del problema, yo puedo intentarlo”.
Una vez escuchadas las posibles e ideales soluciones, aquí se puede intervenir de una manera reconstructiva en las respuestas aportadas por el aquejado. Claro, esa persona vino a buscar consejo y ayuda, debemos responder con sus exigencias. Una de las maneras más efectivas de hacer sugerencias o dar consejos es, elogiar y reconocer a la persona sinceramente. Se le pueden reconocer sus intentos por solucionar su situación, se puede felicitar y aplaudir la iniciativa de buscar consejos. Este reconocimiento automáticamente, reivindica su estado de necesitado y lo coloca en una situación proactiva.
Hecho el reconocimiento sincero, el consejero puede aportar sus iniciativas salidas del proceso de escuchar, agregando una nueva perspectiva que camine de acuerdo a una realidad, en donde el problema se soluciona con trabajo personal y esfuerzo.
¿Qué me resta decir? Simplemente, la base del consejo es escuchar. El consejero que no escucha, esta presuponiendo situaciones y haciendo charlas sin valor.