Hoy quiero compartir una oración que enviara George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, en una circular a los gobernadores de todos los estados, en junio del 1873.
“Mi oración más sincera a Dios es que os bendiga y que tenga vuestro estado bajo su protección. Que él se digne inclinar el espíritu de los ciudadanos a la subordinación y obediencia al gobierno, y despertar un sentimiento de amor fraternal de los unos hacia los otros y, en particular para sus hermanos que han peleado en los campos de batalla; y finalmente, que su gracia nos mueva a todos a hacer justicia, a amar la misericordia y a conducirnos con esa claridad, mansedumbre y templanza que caracterizan al Divino Autor de nuestra bendita religión, pues sin imitarlo con humildad nunca podremos esperar que la nación sea feliz”
F: 500 ILUSTRACIONES por Alfredo Lerín
Sin duda alguna el mayor algoritmo es el que Nuestro Padre Celestial compiló y ejecutó, para enviar a su hijo Jesús a morir por nosotros, esa es la mayor muestra de amor que tenemos.
Frase de Sara Herrera. en su post: El Algoritmo de Nuestra Vida.
Estas palabras se hallan en el libro “Como Jesús – Max Lucado” y fueron tomadas del diario de Frank Laubach.Un hombre que Insatisfecho con su vida espiritual, a los cuarenta y cinco años decidió vivir en continua conversación íntima con Dios y en perfecta respuesta a su voluntad.
18 DE ABRIL DE 1930: He probado la emoción de la comunión con Dios que ha hecho desagradable todo lo que sea discordante con Dios. Esta tarde la posesión de Dios me ha atrapado con tal gozo indecible que pensé que nunca había conocido algo parecido. Dios estaba tan cerca y tan asombrosamente encantador que sentí como si me derritiera por completo con un contentamiento extrañamente bendito. Habiendo tenido esta experiencia, que ahora me viene varias veces a la semana, la emoción de la inmundicia me repele, porque conozco su poder para arrastrarme y alejarme de Dios. Después de una hora de íntima amistad con Dios mi alma se siente limpia, como nieve recién caída.