04- Respuestas Conocidas
El hombre contestó: —“Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”*. —¡Correcto! —le dijo Jesús —. ¡Haz eso y vivirás! (Lucas 10:27-28)
Aquel hombre da la respuesta a su propia pregunta. Aquel erudito de la ley, cita a perfección los libros de la Torah, de los cuales él es “entendido”. Esto, sumado a la insistente voluntad de Jesús, de que el crezca mediante sus respuestas.
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Deuteronomio 6:5)
No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. (Levítico 19:18)
Es muy escachada la frase en el campo de la terapia, que cada individuo conoce la respuesta a sus propias preguntas. Una persona que enfrenta problemas, conoce probablemente como salir victorioso de ellos. Pero, necesita la voz de un “maestro o entendido”, al cual considere con cierto grado de “autoridad en el tema”, para que le brinde apoyo a sus decisiones personales; a la vez, a quien pueda responsabilizar, por un posible fracaso.
Ese es el alto precio del consejo, para el cual debe estar preparado cualquiera que los aporte. Pastores, lideres, consejeros, terapeutas, psicólogos, amigos, son incriminados todos los días, simplemente porque en una ocasión decidieron ayudar y ofrecer consejo.
En mi caso personal, aunque es difícil, he decidido limitar la cantidad de consejos que aporto ante algunas situaciones. Mi preferencia a la ayuda, ha sido canalizada a conversar con la persona afectada, guiándola a explorar sus posibles soluciones a los temas de interés. Leer más…